Conteo de 20 segundos por Edrich Ballesteros

De un tiempo acá, a los luchadores consagrados les ha dado por defender sus derechos de una manera poco creíble, pero legal sin duda, sobre todo cuando se trata de la explotación de su imagen, esa que forjaron con el paso de los años, esa que les causo dolencias, lesiones, imagen y carrera por la que sacrificaron tanto y que hoy, no van a permitir que cualquiera saque un provecho por ello (salvo ellos mismos).

Hoy, una realidad es que los luchadores, de buena fe pueden dar una firma, una foto, una máscara y después, se desengañan de que el aficionado noble y fiel, resultó ser un mercenario que en alguna plataforma digital ya está vendiendo o rifando el producto del luchador, sin que eso le cause beneficio alguno al ídolo del ring, y esto sin duda, no parecería ser justo.

No es nuevo que desde tiempo atrás, muchos luchadores denominados “leyendas” se han quejado de que muchos mascareros (personas que dominan el oficio de la hechura de máscaras y equipos de lucha libre) venden productos con su imagen sin que eso les retribuya ningún beneficio, pues no cuentan con su autorización y no son productos oficiales, por lo que continuamente se la pasan amenazando con demandar, o incluso de cosas peores, con el pretexto de defender sus derechos de autor y de marca registrada.

Esos mismos luchadores, asesorados por alguien que dice saber del tema, quieren monopolizar su imagen, haciendo suya una parte de la lucha libre, pero no, no lo hacen porque quieran que se les respete su trayectoria, lo hacen porque no les dan regalías, esa es la realidad, ellos que ya casi no luchan, ellos que muchos no los vieron en su mejor momento, esos que muchas de sus anécdotas solo quedan en el recuerdo, son los que hoy se quejan.

La ley es clara, y la mayor falta en materia de derechos de autor y marca registrada es el LUCRO indebido, esto es, que alguien obtenga una ganancia de algo que no le corresponde, por lo que debe darle un porcentaje de dicho ingreso, sin ese lucro, no habría sanción, así que si el gremio de los mascareros dijera que los costos por la realización de una máscara no dejan un margen de ganancia o beneficio, no habría delito que perseguir y aun teniendo ese derecho de autor y marca registrada, sin lucro, no hay delito, así es la ley.

Tendrían que demostrar, porque en este país, nuestras leyes señalan que el que afirma está obligado a probar, cuanto es el lucro indebido que han recibido, así que tendrían que llamar a cada comprador para que atestiguara a favor de los que se quejan, se tendría que hacer un estudio de costo en cuanto al material, el costo del trabajo en relación a la calidad y otros aspectos para determinar si hay o no un lucro.

Pero ninguno de esos luchadores, tiene la humildad de señalar que sus productos oficiales son más caros, muchas veces de menor calidad, difíciles de conseguir, y que es a lo que quieren limitar al aficionado, que finalmente es el que con su dinero hace lo que quiere, hoy, los luchadores pueden cobrar por lo que quieran, es su derecho, pero tampoco es obligación del aficionado pagar por algo que no es de su gusto, solo porque no hay en otro lugar, pues insisto, de ser así estaríamos ante una conducta monopólica donde una sola persona es dueña de un producto que nadie más tiene.

No será la primera ni la última vez donde luchadores consagrados demanden, ya ha habido otras demandas que no han prosperado, porque en cada una se hace más que evidente que lo que les importa es el dinero no obtenido, no así que aún se les haga publicidad, no así que sean una opción para que el aficionado aún los recuerde, no así para que en alguna arena, un día cualquiera, puedan ver que un niño usa su máscara en señal de admiración, no, lo que importa es el dinero, nada más.

Ojalá ahora si, las personas que asesoran a los luchadores hagan un buen trabajo y no solamente busquen hacer un pleito donde los únicos que terminan quemados con la sociedad luchística y ante la autoridad judicial, son los propios luchadores, de acuerdo a la Constitución, todos, incluyendo a los mascareros, tenemos derecho a trabajar, también la Constitución nos dice que no existirán prácticas monopólicas, pero sobre todas las cosas, la Constitución nos habla de que serán las autoridades quienes impartan justicia en base a la ley, de todas formas, el real afectado será el menos culpable es decir, el aficionado.

Veamos en qué termina esto…

2 pensamientos

    1. Siempre he creído que las formas y los modos hacen la diferencia, y que si te vas a poner a pelear en cuestiones legales, lo hagas bien asesorado…

      Saludos.

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