Conteo de 20 segundos por Edrich Ballesteros

Estamos viviendo en México, como en otras partes del mundo, una situación que no se había visto: una alerta sanitaria que busca que la gente no esté en las calles de no ser necesario, que se tomen medidas de higiene más drásticas, pero sobre todo, que no haya concentraciones de personas en lugares públicos y privados.

No vamos a entrar en polémica ni en teorías respecto al coronavirus, para eso hay páginas y portales de especialistas, aquí más bien queremos que hagamos un poco de conciencia con respecto al tema, pues sin importar la clase social, religión, ideología política y demás, es un peligro latente para todos por igual.

Siempre será preferible la prevención antes que lamentar los resultados, por lo que es importante tomar conciencia con respecto a la gente que nos rodea, solo eso, y si hay que dejar de salir un rato, ni hablar, todo sea por la salud.

Y es en este punto, donde debemos tomar en cuenta a los más afectados por esta situación, hablando de lucha libre, y no, no son los empresarios, los promotores ni gente de pantalón largo, ellos no viven al día.

Tampoco son todos los luchadores, pues la gran mayoría, tienen un oficio ajeno a la lucha libre, porque ya lo he mencionado anteriormente, nadie vive de la lucha libre, al menos no aquellos que no tienen fama, que no salen en televisión, que no son leyendas o parte de la historia misma de la lucha libre.

Me refiero a esas personas que hacen posible que una función de lucha libre sea posible, esos que en el anonimato, cumplen una función tan importante como los mismos luchadores a quienes vamos a ver y a apoyar en cada lugar donde se presentan.

Hablo de la persona que espera que haya una función, para poner en venta sus productos, ya sean máscaras, playeras, llaveros, revistas, todo aquello que tenga que ver con la lucha libre y que siempre amenizan los alrededores de cualquier arena con sus gritos, y el colorido de cada puesto.

También, se ven afectados de gran manera, la persona que vende botanas, ya sean cacahuates, pepitas, garapiñados, habas, etcétera afuera de las arenas y que te dan un programa con la compra de un producto, ellos tampoco tienen a quien venderle ahora.

Acomodadores, los que venden la cerveza, la torta, los refrescos y las papas, esos que viven del porcentaje de ventas del producto que les toque, no verán ingresos durante 30 días.

Es verdad, el ambiente que se vive dentro y fuera de una arena de lucha libre es incomparable, y se extrañan esas tardes donde incluso gente que no se conoce, cruza un par de palabras hablando del tema que les apasiona, como lo es la lucha libre, pero también es verdad, que la salud es primero.

Tengamos confianza en que pronto esto terminará de la mejor manera, que quedará como un recuerdo y un aprendizaje, y que la vida vuelva a ser no como antes, sino mejor, con más conciencia, con más visión, con madurez.

Recordemos a esas personas la próxima vez que los veamos, y no olvidemos los días pesados como los actuales a la hora de querer regatear en beneficio nuestro.

La lucha libre da para todos, no se los quitemos…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s