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¿Y para cuándo los protocolos para regresar a las luchas en la “nueva normalidad? Los circos llevan la delantera…

En los últimos días se han visto controversias por el papel que han jugado las Comisiones de Lucha Libre en los estados de la República Mexicana en beneficio de los luchadores ante la crisis económica causada por la falta de funciones de lucha libre.

Llevamos casi 100 días sin eventos luchísticos desde que se declaró el paro de actividades no esenciales y esto ha afectado los ingresos de miles de familias que dependen de la lucha libre para subsistir.

Y no sólo luchadores, referís y promotores, sino también vendedores, staff, seguridad y un sin fin de empleados de todos los recintos luchísticos de empresas e independientes se han visto afectados.

Muchas han sido las voces a favor y en contra que hablan sobre reanudar las funciones de lucha libre para ayudar al medio, y aunque algunas se han realizado a puerta cerrada asegurando protocolos de sanidad, aún falta mucho para que esto suceda al 100%.

Dentro del esquema de autoridad sanitaria no entran las Comisiones de Lucha Libre estatales, sólo los gobernadores, los secretarios de Salud estatales y/o federales y el Consejo de Salubridad General de México determinan los protocolos a seguir para la reanudación de actividades productivas.

Siendo congruentes con lo anunciado oficialmente sobre un semáforo de cuatro colores que nos indica si estamos en condiciones de volver a las arenas, tanto autoridades como empresarios se han dedicado más a crear controversia por otros asunto que en la creación de una propuesta real para reactivar funciones.

No sólo basta con la sanitización con químicos en las arenas o lugares dónde se llevarán a cabo las funciones, ni mucho menos la toma de temperatura de los participantes y la realización de pruebas rápidas de sangre*, para garantizar que nadie corre peligro.

*Las pruebas deben realizarse en un laboratorio certificado, no con un test similar a las pruebas de embarazo.

Aquí va un ejemplo:

En el diario donde trabajo publicamos la historia del circo New York on ice, donde en espera de que las autoridades de la Ciudad de México les den luz verde para realizar funciones, ya alistaron su plan para cuidar a los artistas, staff, vendedores y público que asistirá a su carpa. Su protocolo es el siguiente:

  1. Darán prioridad a la compra de boletos por internet y en caso de querer hacerlo en taquilla, sólo una persona por familia lo podrá hacer.
  2. Al entrar, todos sin excepción deberán limpiar sus zapatos con los tapetes sanitizantes, aplicarse gel antibacterial y tomarse la temperatura.
  3. Los boletos se deberán escanear en la entrada para que el personal del acceso no tenga contacto con las personas (como desde hace tiempo lo hacen en recintos como la Arena México y Arena Ciudad de México).
  4. En circo tiene una capacidad de 700 pero sólo se les permitirá la entrada a un máximo de 250 espectadores, o en su defecto al 30% de la ocupación del recinto.
  5. Las dulcerías contarán con personal protegido con cubrebocas y caretas, además de que se lavarán las manos constantemente ya que contaran con una tarja especial en su lugar de trabajo.
  6. Los productos que venderán estarán sellados o en bolsitas, en el caso de las bebidas también aplicarán el consumo de botellas cerradas.
  7. Las butacas tendrán una separación de metro y medio entre cada espectador, por lo que en este caso se retiraron algunas de las gradas.
  8. Se dispondrá de algunas áreas para ser ocupadas por grupos pequeños, principalmente de familias.
  9. Además se deberá asegurar una ventilación adecuada y la presencia de servicios médicos, por si se requiere.
Butacas con metro y medio de separación. Foto: El Universal / El Gráfico.

Todos estos cambios reflejarán una inversión fuerte para los empresarios, quise poner el ejemplo del circo ya que es muy parecido en infraestructura y modelo de negocio a la lucha libre, pero aún no tomamos en cuenta que también deberán hacer modificaciones a sanitarios e incluso se deberá restringir el contacto entre luchador y los aficionados.

Los empresarios circenses conscientes de está situación y ante la urgencia de que los dejen trabajar han puesto manos a la obra y pidieron a las autoridades que los visitarán para que vieran los cambios implementados porque ya les urge generar ingresos, por que al igual que los luchadores, los artistas sólo viven de eso.

En cambio en la lucha libre fue al revés, en vez de mostrar que todo estaba en condiciones para luchar y mostrarle a las autoridades que no tenían de que preocuparse, prefirieron grabar sus funciones y promocionarlas con la finalidad de generar dinero mediante un “donativo”, otros, ante la sanción a Naucalpan, emitieron cartas para que los dejen trabajar pero sin presentar un plan de trabajo que respaldará su petición laboral, total “más vale pedir perdón que pedir permiso”.

Si en los circos pudieron, ¿por qué en las luchas no? ¿los promotores en verdad estarán dispuestos a hacer esos cambios a profundidad? ¿las Comisiones ahora sí vigilarán que se lleven a cabo o ya estarán trabajando en un plan para garantizar la seguridad del gremio?

En conclusión: El regreso a la “nueva normalidad” es más difícil de lo que creemos, se necesita de una buena inversión para implementarla y del trabajo en conjunto de autoridades y promotores para que sea un éxito.

Lo único real es que en el mundo de la lucha libre cada quien hace lo que se le venga en gana y a su propia conveniencia.

Gracias por leerme hasta aquí.

@TrejoReportero

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