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Princesas, cara a cara con la realidad de no portar un personaje propio

Dentro de la lucha libre hay una realidad, las mujeres tienen más trabajo que los varones.

Históricamente hablando las damas han sabido abrirse paso en un medio machista plagado de personas que buscan explotar su imagen para su beneficio.

Uno de los grandes tabúes y de los temas prohibidos en el gremio es el hablar sobre la violencia de género que sufren.

Acoso, maltrato o explotación hacia luchadoras y en general para todas las mujeres, se han mantenido en silencio por el miedo al “linchamiento social”.

He conocido historias en las cuales las luchadoras han padecido de envidias de sus propias parejas luchadores, que en su machismo, se sienten incómodos por el éxito profesional que ellas tienen.

Alguna vez me tocó entrevistar en la radio a una gladiadora luego de ganar un importante torneo que le daba acceso a una empresa grande, pero pese a que la invitación era únicamente para ella, la pareja se coló y prácticamente le arrebató el micrófono apoderándose de la palabra.

Sin embargo, pudimos conseguir que nuestra invitada tomara la palabra, situación que le molestó al hombre en cuestión y la tensión se apoderó de la cabina.

Tiempo después nos enteramos que la dama dejó a un lado su oportunidad de llegar a las grandes ligas, pero la vida dio tantas vueltas que ahora está triunfando en otra empresa, se presentó en Japón y se alejó de este sujeto.

Este es sólo un ejemplo de la realidad que viven muchas Mujeres de Lucha, principalmente independientes, en nuestro país.

Hace unas horas nos enteramos de que las luchadoras Princesa Azul y Princesa de Seda fueron desconocidas por los titulares de sus personajes.

Aunque es sabido que dentro del medio abunda la renta o concesión de un personaje, las versiones femeninas de personajes masculinos es algo que, en cierta manera, resulta atractivo y más si esto se disfraza cómo equidad de género.

Quiero enfatizar que desconozco la relación entre los luchadores en cuestión y las causas que los obligaron a retirar el personaje a las luchadoras, lo que sí estoy seguro es que ellas ni otras más necesitan de esos nombres para tener trabajo. Reiteró, las mujeres tienen más trabajo que los hombres.

Si bien el darle un toque femenil a un personaje es en cierta manera innovador, como en el caso de Sanely que cuenta con el respaldo de su padre Mano Negra, para las independientes que van solas contra el mundo machista estaría bien que antes de debutar consideraran crear un personaje propio.

Señoritas, Princesa Azul y Princesa de Seda, si tienen buenas bases e imagen, el trabajo llegará sin necesidad del apadrinamiento de nadie, tomar un personaje ya hecho no es garantía de éxito, si no me creen, vean lo que ha hecho la persona que les cedió temporalmente la máscara que les quitó. Ahí encontrarán su respuesta.

Ahora, a empezar de nuevo.

Gracias por leerme hasta aquí.

@TrejoReportero

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