Cuando comencé en esto, tuve la fortuna de haber llegado con la idea de que la lucha libre merece todo el respeto, y que los que realmente importaban eran los luchadores, porque a ellos es a quienes iba a ver la gente, no al réferi, con los años, fui ratificando esa idea.

Y es que siendo sinceros, muchos piensan que referear es contar tres segundos y levantar la mano del ganador, y eso, en realidad, cualquiera lo puede hacer, ponle una playera a rayas a cualquier individuo y sentirá que es réferi, cuando la realidad es que su trabajo, aunque desapercibido, es de gran trascendencia.

En primer lugar, debemos recordar que el réferi es la autoridad, de hecho, por reglamento, todo aquel réferi que cuente con una licencia profesional otorgada por la Comisión del Estado que sea, se convierte en un oficial de la misma, así que no, por respeto a dicha investidura no puede andar haciendo payasadas sobre el ring.

Un réferi por supuesto que no solo es conocedor de un reglamento, sino también, es una persona con el criterio suficiente para saber tomar una decisión basada en su criterio, lo que ha sucedido en varias luchas importantes en la historia de la lucha libre mexicana, y en donde ha sido el réferi el que determina al ganador en base a su criterio.

El réferi debe ser una persona capaz de tener la cabeza fría en los momentos oportunos, pues debe estar al tanto de la condición de los luchadores, debe saber reconocer cuando un gladiador ya no puede seguir, debe identificar plenamente el más mínimo síntoma de malestar en un luchador que no le permita continuar sobre el ring, y por más gritos del público y por mucha que sea la emoción desbordada, un réferi debe ser capaz de parar un encuentro por considerar que hay una superioridad abismal entre los contrincantes y que eso, pone en riesgo al más débil.

Mentada de madre asegurada, pero la integridad de una persona resguardada.

El réferi debe tener todos sus sentidos concentrados en cada lucha que sube como el tercero sobre el ring, pues un descuido suyo, puede cambiar el ritmo y la historia de una lucha completa, por eso, no puede distraerse por lo que grita el público, no puede ponerse a alegar con la gente, lo suyo esta dentro del ring, y por eso, es que los grandes réferis pasan desapercibidos, porque se vuelve invisible para la gente ya que con su trabajo, hace que los luchadores luzcan en lo suyo.

El réferi es un tipo valiente que no debe tenerle miedo ni al más rudo de los luchadores, porque sabe que es una autoridad, porque se da a respetar con su trabajo sobre el cuadrilátero, porque no le da miedo tampoco que la gente lo quiera o no, su trabajo es uno: velar porque la lucha se lleve a cabo, observando un reglamento y hacerlo valer, porque es por ese reglamento que la integridad del luchador se ve protegida.

Por supuesto, que con los años, el réferi va aprendiendo las mañas de los luchadores que son tramposos, y con esto, asegura que la lucha se llevará en buena lid, y no que dependerá de una artimaña para conseguir la victoria, un réferi que no se da cuenta de estas cosas porque su atención se desvió hacia otro punto del ring, tiene una justificación, pero no así cuando se distrae por andar pidiendo el aplauso de la gente o contestándole al que se ha metido con él, arriba el réferi no tiene amigos ni enemigos, y mucho menos entre la gente, el réferi es sordo, pero jamás debe ser ciego ni actuar por sentimiento en vez de por convicción.

Ya de que ande distraído porque quiso su parte del show, ni hablar.

El réferi quizás es quien más disfruta estar sobre el ring, porque sabe su responsabilidad, porque sabe que los aplausos no serán para él, que su nombre no será coreado por el público, porque sabe que bajando no le van a pedir un autógrafo o una foto (solo a los muy buenos), y en ese sentido, no puede haber otra explicación de cómo alguien quiere estar en un ring sin ser el centro de atención y sin embargo, dar lo mejor en su trabajo, eso sin duda, es amor a la lucha y amar lo que se hace.

El réferi se convierte en testigo, juez y verdugo con sus decisiones sobre el ring, y por eso, su papel aunque pasa desapercibido, se vuelve tan importante para una lucha.

Así que, si piensan que tener una playera rayada, ya los hace réferis, mejor no suban a echar a perder el esfuerzo y el trabajo de los luchadores que se han preparado para su encuentro y deleitar a la gente, que para eso paga, para verlos a ellos.

No, no es difícil ser réferi, lo difícil es quitarse esa intención de robar cámara solo por el hecho de estar en un ring, y eso, hace la diferencia entre una buena lucha que la gente no olvidará, o una de la que todos se ríen y es mejor olvidar…

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